Lo que logramos juntos

HISTORIAS DE VIDA QUE HACES POSIBLES

Tú y muchos amigos de nuestra causa transforman la vida de niños y familias. Conoce algunas de estas historias:

Una carta del capitán Schiller

CRAN, permítanme comenzar este mensaje diciendo gracias. Nací en diciembre de 1980 en Bogotá, Colombia. Fui lo suficientemente afortunado como para quedar al cuidado de su organización y ser adoptado por mi familia en los Estados Unidos en febrero de 1981. No sé mucho acerca de mi familia biológica, solo el nombre que me dieron al nacer, Leonardo.

He tenido una vida bendecida en Estados Unidos, con una familia que me ama y me dio las oportunidades necesarias para sobresalir y lograr mis metas y sueños. Actualmente soy capitán de la Fuerza Aérea de Estados Unidos y vuelo el Águila F-15C.

Llegar a ser el hombre que soy hoy en día no hubiera sido posible sin el cuidado que su organización me brindó en mis primeras semanas de vida y sin la familia que encontraron para mí y que ha hecho tanto para mejorar mi vida. Estoy eternamente agradecido con todo su personal, del pasado y de ahora, por el trabajo que hacen.

Hoy tengo 30 años y una esposa encantadora, pero nos falta tener un hijo. Lamentablemente no podemos tenerlos naturalmente, pero tomo esto como un signo de que tal vez deba volver al lugar de donde vengo y adoptar a un niño de Colombia y darle un hogar amoroso lleno de las mismas oportunidades que por fortuna tuve en mi vida.

Gracias por su tiempo y consideración y nuevamente gracias desde el fondo de mi corazón por todo lo que han hecho por mí y por mi vida.

Muy respetuosamente,

Daniel Schiller (Leonardo)

Mayo de 2013

Los mejores 6 años de nuestra vida

Por Claudia Caballero

El 16 de julio son ya seis años de este camino que iniciamos juntos. Gracias por ser tú, Dani, gracias por tu inmenso amor, por todo lo que cada día me enseñas y por el privilegio de amarte. La mejor decisión de mi vida ha sido ser tu mamá de corazón, orgullosamente así, la mamá de corazón de Dani. Ese primer día y por muchos días preguntabas “¿tú me quieres?” y la respuesta en ese momento y hasta el último día de mi vida será “no te quiero, te amo, te adoro, eres lo más importante”. Me felicito a mí por tenerte como hijo. Gracias Fundación CRAN por este maravilloso regalo, por la aventura de ser mamá de Dani, por sus sonrisas, por las que me saca a mí, por el amor mutuo, por las lágrimas de amor y aún por las que no lo son e incluso por los retos. Somos muy felices.

Julio de 2014

¡¡¡Los mejores seis años de nuestras vidas!!!

Pancha y Clara

Pancha se encuentra después de 20 años con Clara, la mamá sustituta que la cuidó en la Fundación CRAN cuando era una bebé.

Aquí puedes ver cómo fue el emocionante encuentro:

Colombia: la historia de CRAN

Por Nathan Hayes

Como muchos de ustedes saben, parte de este viaje incluía mis raíces Colombianas y de alguna manera reconectarme con ellas. Muchos amigos y familiares me hacían muchas preguntas sobre mi herencia biológica, y me preguntaban si, de alguna manera, la razón de mi viaje era encontrar a mis padres biológicos. Saben, honestamente no estaba seguro de lo que iba a pasar, o si era eso lo que yo realmente quería en ese punto de mi vida. No pude contestar a esa pregunta hasta que llegué a Colombia y dejé que el universo me guiara hacia el cierre de este capítulo de mi vida.

CRAN es el sitio donde yo pasé los primeros 4 meses de mi vida antes de ser adoptado. Yo había encontrado alguna información sobre la Fundación en varios documentos en Carolina del Norte. Cuando llegué a Bogotá, nuestra anfitriona de ”airbnb” (que hoy es una buena amiga) contactó a CRAN en mi nombre para ver si podíamos ir a visitarlos y de paso hacer una donación a la Fundación. Cual sería mi sorpresa cuando me dijeron que la fundadora quería entrevistarse conmigo personalmente.

Viajamos a través de la ciudad hasta un pequeño barrio en el norte de Bogotá. Cuando llegamos empecé a experimentar el sentido de paz, calma y espiritualidad que me acompañó durante toda la visita. Nos saludó el guardia de seguridad y nos acompañó a encontrarnos con una de las coordinadoras. Ella nos llevó hasta un cuarto pequeño con las paredes cubiertas de fotografías de niños que habían sido adoptados y nos ofreció café mientras esperábamos a la fundadora.

Después de unos pocos minutos entró una señora de pelo blanco y se sentó con nosotros. Ella me hizo muchas preguntas sobre mi vida. Había en sus ojos una expresión de satisfacción, tal vez, la sensación de encontrarse frente a uno de los niños que ella había ayudado, y ya hecho hombre, le recordaba cuál es el motivo de lo que hace. Ella lleva en CRAN 38 años y había algo en ella como de la Madre Teresa ¡fue increíble! Yo sentí un profundo respeto por su infatigable trabajo para mejorar la vida de los niños colombianos.

foto 2A medida que hablábamos comencé a sentir el sentido de cierre que había buscado por 32 años. Empecé a sentirme completo. Es difícil de explicar, pero en ese momento me di cuenta de que no regresé a Colombia para encontrar a mis parientes biológicos. Fui a conocer a la gente que me cuidó cuando yo era como los niños que veía ahí. Regresé para mostrarles a estos niños que ellos pueden llegar a ser gente increíble, que pueden hacer cosas maravillosas, y que no hay límites en lo que puedan lograr. Si me pasó a mí, les puede pasar a ellos.

Después de nuestra charla su asistente nos llevó a hacer una visita del lugar que está situado en esas hermosas colinas en el norte de Bogotá. Vimos todas las diferentes áreas y conocimos a muchos de los niños.

Nuestra rendición de cuentas

¡Todo lo que podemos lograr juntos ¡Muchas gracias por tu apoyo!

Te invitamos a consultar nuestro informe del año 2016:

haz que más niños y familias tengan una historia feliz para contar